Esta vivienda familiar en la Sierra de Madrid, es el resultado de la reforma integral de un chalet de principios de los años 80. Reorganizamos por completo la distribución para abrir y conectar la zona de día, y dejar la de noche más recogida e independiente.
Nuestros clientes nos dieron libertad desde el primer día, y eso nos permitió acompañar el proyecto en todas sus fases, del plano al último tirador. Buscábamos una casa cómoda de habitar a diario y preparada para recibir, sin que ninguna estancia perdiera carácter por el camino.
Madera natural, carpinterías a medida, papeles pintados y textiles construyen un fondo sereno y atemporal. El color y el estampado aparecen de forma puntual, donde cada espacio los pide.
Buena parte del proyecto se resolvió con piezas diseñadas expresamente para esta casa: carpinterías, vitrinas, armarios de almacenaje y la integración de la chimenea en el frente de madera del salón. Cada una responde a una medida concreta y a un uso concreto.
Así entendemos el diseño a medida: no como una pieza protagonista, sino como la herramienta que ordena el espacio, resuelve necesidades reales y hace que arquitectura e interiorismo funcionen como una sola cosa.
En un proyecto integral, las decisiones pequeñas son las que sostienen el conjunto. Una manilla, un tirador, la altura de un rodapié o el encuentro entre dos materiales parecen cuestiones menores, pero son exactamente donde se nota si hay un criterio detrás.
Por eso trabajamos siempre desde una mirada global: materiales, carpinterías, iluminación, papeles pintados y textiles se eligen en conversación, no por separado. El resultado es una casa donde cada estancia tiene personalidad propia y todas hablan el mismo idioma.
El proyecto no termina en las estancias principales. Las habitaciones de invitados, los espacios infantiles, las zonas auxiliares y los exteriores forman parte de la misma manera de entender la vivienda. Las imágenes finales del proyecto muestran precisamente esa variedad de usos, desde zonas de trabajo y dormitorios hasta cocina y espacios exteriores.
Cada uno responde a unas necesidades diferentes, por lo que no buscamos repetir una misma fórmula en toda la casa. Preferimos mantener una serie de criterios comunes —materiales, proporciones, iluminación y gama cromática— y adaptar después cada estancia a su función.
El resultado es una casa familiar, práctica y flexible, donde el interiorismo acompaña la forma de vivir de sus propietarios y no al contrario.
Fotos: Octavian Craciun
Constructora: Monge Construcciones